El tiempo de mejora varía según cada persona y depende de factores como la intensidad de los síntomas, el tipo de tratamiento, el compromiso con la terapia y el entorno personal. Algunas personas notan cambios positivos en pocas semanas, mientras que otras requieren varios meses. Lo importante es mantener la constancia y confiar en el proceso terapéutico. La ansiedad no desaparece de un día para otro, pero con el enfoque adecuado, es totalmente tratable.