Es una situación más común de lo que parece. A veces, uno de los dos está más dispuesto a buscar ayuda que el otro. En estos casos, puedes comenzar la terapia individualmente. Esto permite explorar tus emociones, entender mejor la dinámica de la relación y adquirir herramientas que pueden influir positivamente en la pareja. En muchos casos, cuando la otra persona ve los beneficios, se anima a participar más adelante.