El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo que comienza en la infancia y, en muchos casos, se mantiene hasta la edad adulta. No se trata de simples despistes, ni de ser una persona sin voluntad o «demasiado nerviosa»: sus síntomas pueden dificultar significativamente el ámbito laboral, las relaciones personales y la vida cotidiana.

Según una revisión científica actualizada sobre TDAH en niños y adultos, este trastorno afecta a un porcentaje significativo de la población y con frecuencia pasa desapercibido, especialmente en adultos, donde los síntomas se manifiestan de forma más sutil.

¿Cómo se manifiesta el TDAH?

Los síntomas presentes en el TDAH suelen agruparse en tres categorías: inatención, hiperactividad e impulsividad, pudiendo darse una combinación entre ellas.

Inatención

Se considera una dificultad para concentrarse, y puede verse, por ejemplo, en olvidos de tareas, pérdida de objetos, comisión de errores sin querer, procrastinación, problemas de organización y/o comenzar tareas sin llegar a terminarlas.

Hiperactividad

Entendemos la hiperactividad como esa dificultad para permanecer quieto. En los niños suele ser más visible para los demás. En la edad adulta, sin embargo, no siempre se manifiesta mediante movimiento constante: puede expresarse de forma más discreta, como una sensación persistente de inquietud, dificultad para permanecer en reposo o la tendencia a mantenerse continuamente ocupado.

Impulsividad

La impulsividad se entiende como falta de control en diferentes aspectos: interrumpir conversaciones, responder antes de que terminen las preguntas o actuar sin tener en cuenta las consecuencias de dichas acciones.

Presentar esta sintomatología no implica necesariamente un diagnóstico de TDAH. Para ello es necesaria una evaluación completa que tenga en cuenta la evolución de la persona a lo largo de su vida, los diferentes contextos que la conforman y cómo el trastorno influye en ellos. Además, algunas de estas dificultades pueden deberse a otros factores —como la ansiedad o el estrés crónico— que también deben tenerse en cuenta.

¿Te identificas con estos síntomas?

Si tú o alguien cercano reconoce estas dificultades en el día a día, una evaluación profesional es el primer paso para salir de dudas y obtener un diagnóstico claro. En nuestro centro contamos con un servicio especializado en la evaluación de TDAH en adultos.

¿Qué puede ayudar? Tratamiento del TDAH

Para el tratamiento del TDAH es importante adaptarse a lo que cada persona necesita, pudiendo ser recomendable, en algunos casos, la intervención farmacológica combinada con ayuda psicológica, según recoge esta investigación clínica publicada en PubMed. Fuentes de referencia como Mayo Clinic y MedlinePlus coinciden en que el abordaje más eficaz suele ser multidisciplinar.

Algunas estrategias que pueden llevarse a cabo desde la terapia psicológica son:

  • La división de tareas grandes en objetivos menores y concretos.
  • Utilizar calendarios, alarmas, listados o recordatorios, de forma que ayuden a recordar sin sobrecargar la memoria.
  • Creación de rutinas estables, ya que estas ayudan a predecir y organizarse.
  • A la hora de concentrarse, reducir al máximo todo lo que pueda distraer.
  • Utilizar métodos de tiempo relativamente cortos para tareas que requieran concentración, combinándolos con descansos.

El objetivo del tratamiento para las personas con TDAH no es simplemente «poner atención» o tratar de controlar los impulsos por fuerza de voluntad, sino aprender cómo funciona el propio trastorno y desarrollar herramientas válidas para cada persona en concreto, facilitando así su funcionalidad en el día a día.

Da el primer paso hacia un diagnóstico claro

Si has llegado hasta aquí porque sospechas que tú o un familiar adulto podría tener TDAH, no tienes que enfrentarte a esta incertidumbre solo/a. Un diagnóstico profesional te permitirá entender qué ocurre y empezar a trabajar con las herramientas adecuadas.