Todos en alguna ocasión nos hemos sentido desbordados ante el constante enfrentamiento a diferentes problemas cotidianos que surgen a lo largo de nuestra vida. La técnica de solución de problemas es una de las herramientas más utilizadas en psicología cognitivo-conductual para afrontar estas situaciones de forma eficaz, estructurada y saludable.
Según la American Psychological Association (APA), las terapias basadas en la resolución de problemas han demostrado ser altamente eficaces para reducir la ansiedad, la depresión y el estrés. También el Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce estas técnicas dentro de sus programas de salud mental comunitaria.
A continuación, te presentamos una técnica de solución de problemas en 8 fases, una oportunidad real para el desarrollo personal y el bienestar emocional.
¿Qué es la técnica de solución de problemas en psicología?
La técnica de solución de problemas es un procedimiento estructurado, desarrollado en el ámbito de la terapia cognitivo-conductual, que permite a la persona identificar, analizar y resolver de forma racional las dificultades que se presentan en su vida diaria. Fue sistematizada por D’Zurilla y Goldfried en 1971 y sigue siendo uno de los recursos terapéuticos más validados científicamente.
Las 8 fases de la técnica de solución de problemas
1. Identificación del problema
En este primer paso se trata de identificar el problema con claridad, tomar conciencia de qué obstáculos o situaciones no deseadas encontramos en nuestra vida y cuáles son las situaciones que sí deseamos (insatisfacción, mal rendimiento, conflictos relacionales…).
Para ello, podemos hacernos preguntas como:
- ¿Cuál es mi mayor problema en este momento?
- ¿Cómo me siento ante esta situación?
- ¿Podría resultar útil hablar con un profesional?
2. Afrontamiento del problema
Es fundamental comenzar abordando un solo problema. En esta fase analizamos cuál sería nuestro comportamiento hacia él, el contexto en el que ocurre (lugar y circunstancias) y el ritmo con el que pretendemos abordarlo.
3. Definición del problema
Recogeremos información para precisar cómo se origina el problema y qué es lo que lo mantiene, con el fin de obtener una definición clara, objetiva y concreta del mismo. Cuanto mejor definido esté el problema, más eficaz será la solución.
4. Formulación de objetivos
La formulación de objetivos nos ayudará a tener más claro qué es lo que buscamos y el camino a seguir. Para que sean verdaderamente útiles, nuestros objetivos deben ser:
- Claros y bien definidos
- Precisos y medibles
- Realistas y alcanzables
- Valiosos para nuestra vida
Este enfoque es similar al modelo de objetivos SMART, ampliamente utilizado tanto en psicología como en coaching.
5. Generación de alternativas
Debemos tener un periodo de reflexión creativa en el que evaluemos todas las alternativas posibles. En esta fase, la regla es clara: cuantas más ideas, mejor. No se desecha ninguna opción en un primer momento. Esta fase se apoya en técnicas como el brainstorming o lluvia de ideas.
6. Valoración y toma de decisiones
Para valorar cada alternativa, nos realizamos una serie de preguntas que nos ayudarán a anticipar las consecuencias de cada opción:
Para cada alternativa planteada:
- ¿Es deseable esta alternativa?
- ¿Es realista y alcanzable?
- ¿Cuáles son sus ventajas e inconvenientes?
- ¿Cuento con los recursos necesarios?
- ¿Tengo tiempo suficiente para llevarla a cabo?
- ¿Puedo llevarla a cabo solo o necesito apoyo?
- ¿Requiere introducir cambios en mi rutina?
7. Plan de acción
Para cambiar nuestra forma de actuar debemos trazar un plan de acción concreto. Algunas preguntas clave para estructurarlo:
- ¿Están mis acciones bien delimitadas?
- ¿Cuándo tengo que llevarlas a cabo?
- ¿Cuál es el mejor momento para hacerlo?
- ¿Tengo plazos establecidos?
- ¿Dispongo de alternativas si algo falla?
- Si no sale como esperaba, ¿a quién puedo pedir ayuda?
8. Evaluación de resultados
En esta última fase del proceso observaremos nuestra propia conducta y los resultados obtenidos, comparándolos con los previstos. Si se asemejan, podemos estar satisfechos con nuestro trabajo y aprendizaje. Si no hubiesen salido como esperábamos, tendremos una valiosa oportunidad para convertir los resultados negativos en aprendizaje y mejora personal.
¿Para qué problemas es útil esta técnica?
La técnica de solución de problemas está indicada para situaciones como:
- Problemas de ansiedad y estrés cotidiano
- Dificultades en las relaciones interpersonales
- Situaciones de bloqueo emocional
- Problemas de toma de decisiones
- Gestión de conflictos laborales o familiares
- Apoyo en procesos de depresión leve o moderada
Si quieres profundizar más, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y el Consejo General de la Psicología de España ofrecen recursos y guías adicionales sobre salud mental y técnicas psicológicas validadas.
¿Necesitas ayuda profesional para resolver tus problemas?
Si sientes que necesitas apoyo para aplicar esta técnica o para abordar situaciones más complejas, en PsicoSalud Almería contamos con psicólogos especializados que pueden acompañarte en el proceso.
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